jueves, 8 de agosto de 2013

Seguridad: Menores de edad y control parental

El acceso a Internet por parte de los menores representa dos caras de una misma moneda, por un lado les ayuda y les facilita el estar en contacto con sus amigos y, de manera pedagógica, les facilita el acceso a la cultura y a la información, pero por otra parte, también tiene su cara menos amable y es que los más pequeños podrán acceder a contenidos que no siempre nos gustaría que viesen.
control parental
Fuente: smartblog.es
Navegar en Internet con los niños es una experiencia importante y entretenida. Es importante que los adultos sean responsables y estén comprometidos con la educación de sus hijos, somos su modelo a imitar. Antes de empezar hay que tener en cuenta que, como con todos los medios de comunicación, la web debe utilizarse con criterio.

En un entorno donde el niño es lo bastante mayor como para introducir palabras en el teclado y acceder al mundo de la Internet, los padres deben vigilar y supervisar lo que ven y escuchan sus hijos, a quien conocen y qué datos personales comparten con otros usuarios. Esta conexión libre y sin censuras con el mundo puede ser realmente peligrosa.

Bajo mi punto de vista es necesario el control parental pero matizado. Doy mi opinión y mi punto de vista, que es el de una persona con casi 24 años, sin hijos y que ha pasado su adolescencia con un ordenador bajo el brazo como quien dice.

Existen muchos tipos de programas que realizan una serie de restricciones en los equipos, que generalmente no requieren de muchos conocimientos por parte de los padres para funcionar. Visto de esta forma, este tipo de control es contraproducente en la medida en la que un niño pasa tiempo con el ordenador. Es decir, cuanto más tiempo pase usando el ordenador, menos eficiente será el programa de control parental, por una sencilla razón, si el programa es tan simple que cualquiera lo puede configurar, de la misma forma alguien que lo ve y lo padece a diario, será capaz de burlarlo con el tiempo.

Y hablo de mi experiencia vital, cuando eres niño si te dicen constantemente que no hagas algo, pero realmente no percibes que ese algo sea malo, un efecto que yo llamo “la amenaza vacía”, es como si fuese un reto para ti, y al final lo vas a acabar consiguiendo.

En la conferencia sobre seguridad en Internet a la que asistí en San Sebastián, en la segunda parte de la misma, se realizó una mesa redonda, y la conclusión principal que saqué, es que es necesario un cambio de mentalidad en los adultos. Iñaki Pariente de Prada, bautizaba a las generaciones venideras como “nativos de Internet”. Es algo que vivimos día a día con la situación económica actual, es necesario reciclarse, sobre todo cuando se habla de la protección de los menores.

En muchas ocasiones es necesario aprender con los niños, advertirles con fundamento y no con lo que se lee en la prensa únicamente. El efecto que produce un comentario del tipo “ha salido en la tele que hay gente robando datos personales de los teléfonos móviles” en un niño o sobre todo en un adolescente es “pero que dices, que me va a pasar eso a mi”.

Del mismo modo que debemos aplicar el sentido común en acciones cotidianas cuando usamos Internet, para proteger nuestra privacidad, debemos hacer lo mismo para educar a los niños respecto a los peligros que hay en Internet, que son muchos.

Principales riesgos

Podemos distinguir varios riesgos potenciales de los menores a la hora de navegar en Internet.
  • Hablar con desconocidos. Igual de peligroso que en la calle o incluso más. De la misma forma que nos educan para que no aceptemos nada de desconocidos, debemos pensar que en Internet es mucho más fácil ser un personaje ficticio (como hacerse pasar por adolescente para ganarse la confianza de su víctima. No es malo conocer gente on-line, de hecho diría que es una experiencia vital que todo el mundo debería tener, pero hay que tener mucho cuidado, y ser capaz de explicar los riesgos y de dejar claro que cosas no deben hacer, como acceder a dar sus datos privados (como direcciones físicas, teléfonos, fotos, etcétera) a cualquier desconocido.
  • Del punto anterior se deriva el siguiente punto. El acoso o Grooming, y el chantaje. Cada vez son más los casos que se denuncian de este tipo, y existen webs dedicadas a ayudarnos en este tipo de casos. Cuando un menor es acosado, está siendo víctima de un tipo de violencia, como cualquier persona, la diferencia es que le va a resultar más difícil defenderse y da paso al chantaje. Una vez cedido al acoso, el chantaje hace totalmente sumisa a la víctima frente a su agresor. Es importante concienciar a los adultos de que es un tema peligroso, y que los niños van a necesitar mucha confianza para poder contar este tipo de problemas.
  • Un tercer riesgo importante a tener en cuenta es la facilidad que tienen ciertos grupos sociales para captar a menores para realizar tareas delictivas. Bandas juveniles, relacionadas con las drogas, con la violencia racista, etcétera. Básicamente, los mismos riesgos que en la calle, pero al alcance de un click.

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